La pérdida de energía, de libido o de fuerza merece una valoración seria. En los hombres se utiliza con frecuencia la palabra andropausia para explicar ese conjunto de cambios. El término puede ayudar a iniciar la conversación, pero no sustituye un diagnóstico.

El descenso hormonal masculino no sigue una transición universal equivalente a la menopausia. Hay hombres con hipogonadismo que se benefician de tratamiento y otros en los que el problema principal está en el sueño, la obesidad, la medicación o una enfermedad que todavía no se ha reconocido. 1

Síntomas y mediciones, juntos

La testosterona no se prescribe solo porque una persona cumpla años o porque un resultado esté en la parte baja del intervalo. El diagnóstico requiere síntomas y concentraciones inequívocamente bajas, confirmadas con determinaciones adecuadas. Habitualmente se repite la testosterona total por la mañana y en ayunas; en determinados contextos se estudia también la fracción libre y la SHBG. 2

Cuando se confirma el déficit, importa investigar su origen. La historia clínica y otras mediciones, como LH y FSH, ayudan a distinguir causas testiculares de causas del eje hipotálamo-hipófisis. La valoración de la fertilidad debe formar parte de la conversación desde el principio. 2

Revisar lo que puede recuperarse

En mi enfoque, tratar la salud hormonal incluye mirar la composición corporal, la actividad física, el descanso y los fármacos que toma la persona. La obesidad puede asociarse a un hipogonadismo funcional y algunas causas son reversibles. Esa posibilidad merece atención antes de convertir el tratamiento en una respuesta permanente. 1

También interesa concretar qué se quiere mejorar. Libido, función sexual, recuperación y energía no son intercambiables. Un objetivo impreciso hace difícil saber si el tratamiento está funcionando. Prefiero acordar qué cambiaremos y cómo se revisará.

Lo que aporta TRAVERSE

El ensayo TRAVERSE estudió a hombres con hipogonadismo y enfermedad cardiovascular o riesgo elevado. La testosterona transdérmica no fue inferior al placebo respecto al desenlace principal de eventos cardiovasculares mayores durante el seguimiento estudiado. Es un dato relevante para discutir seguridad en esa población. 3

El mismo ensayo observó más fibrilación auricular, lesión renal aguda y embolia pulmonar en el grupo de testosterona. Por eso no se puede convertir su resultado en una afirmación de seguridad universal ni trasladarlo a hombres sin déficit, a dosis suprafisiológicas o a cualquier formulación. Tampoco demuestra que la testosterona prevenga infartos. 3

Un tratamiento que exige revisión

La decisión debe tener en cuenta hematocrito, próstata cuando corresponda, síntomas urinarios, apnea del sueño, antecedentes cardiovasculares y deseo reproductivo. La testosterona exógena puede reducir la producción de espermatozoides; no es la opción apropiada para quien busca fertilidad a corto plazo sin una valoración especializada. 2

En 2025, la FDA actualizó el etiquetado de estos tratamientos tras revisar los datos de seguridad cardiovascular e incorporó advertencias sobre el aumento de presión arterial. El seguimiento debe incluir también ese aspecto. 4

Mi posición es favorable a tratar un déficit bien diagnosticado cuando el balance es razonable. La misma exigencia obliga a evitar la testosterona como respuesta automática al envejecimiento. El objetivo es mejorar un problema clínico concreto, con información suficiente y vigilancia de la respuesta.

Fuentes

  1. Endocrine Society. Hypogonadism in Men.
  2. Bhasin S et al. Testosterone Therapy in Men With Hypogonadism. Guía Endocrine Society, 2018.
  3. Lincoff AM et al. Cardiovascular Safety of Testosterone-Replacement Therapy. NEJM, 2023.
  4. FDA. Class-wide labeling changes for testosterone products, 2025.

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