Dos personas pueden tener la misma edad y conservar capacidades muy distintas. Una mantiene fuerza, resistencia y autonomía; otra empieza a perder músculo o acumula problemas metabólicos y vasculares. Entender estas diferencias es una de las preguntas centrales de la medicina de la longevidad.

La epigenética ayuda a estudiar cómo cambia la regulación de nuestras células. Los relojes epigenéticos utilizan parte de esa información para estimar edad, riesgo o ritmo de envejecimiento. Cada uno responde a una pregunta diferente.

La epigenética, explicada en menos de tres minutos

En este vídeo te explico desde la base cómo se regula la lectura del ADN y dónde encajan los relojes biológicos.

Epigenética · 2 min 46 s · Voz real y subtítulos en español.

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Qué es la epigenética y qué significa metilación

Una neurona, una célula muscular y una célula del hígado contienen prácticamente el mismo ADN. Su función depende de qué instrucciones utilizan, cuándo y con qué intensidad. La epigenética estudia mecanismos que participan en esa regulación sin cambiar la secuencia de letras del ADN.

Uno de esos mecanismos es la metilación del ADN: pequeñas marcas químicas situadas en puntos concretos, muchos llamados CpG. Su efecto depende de dónde estén, del tejido y del contexto. También intervienen las histonas, proteínas alrededor de las que se organiza el ADN, y la accesibilidad de ese material a la maquinaria celular.

Los patrones de metilación cambian con la edad y se relacionan con exposiciones como el tabaco, con procesos inflamatorios y con la composición de las células sanguíneas. Al comparar miles de muestras, los investigadores identifican combinaciones de marcas que permiten construir modelos estadísticos. Así nacen los relojes epigenéticos.

Qué pregunta responde cada reloj

Conviene conocer el nombre y la versión del reloj antes de interpretar una cifra. Dos resultados distintos pueden reflejar objetivos y métodos diferentes.

Horvath: reconocer la edad en tejidos diferentes

En 2013, Steve Horvath desarrolló un reloj de 353 puntos CpG utilizando unas 8.000 muestras de 51 tejidos y tipos celulares. Fue un avance importante porque permitía estimar la edad con un mismo modelo en tejidos muy diferentes.

En el conjunto de validación, el error absoluto mediano frente a la edad cronológica fue de unos 3,6 años, con diferencias entre tejidos. Ese dato describe su capacidad para estimar la edad del calendario. No constituye un margen de error de la «verdadera edad biológica» de un paciente. Estudio original de Horvath.

PhenoAge: introducir información sobre salud

El equipo de Morgan Levine publicó PhenoAge en 2018. Primero construyó una edad fenotípica con edad cronológica y nueve parámetros clínicos relacionados con mortalidad. Después desarrolló una versión basada en 513 puntos de metilación que estima esa medida.

Es importante distinguir las dos versiones: la edad fenotípica calculada con una analítica habitual y DNAm PhenoAge, obtenido mediante metilación. Están relacionadas, pero requieren pruebas diferentes. El reloj epigenético mostró asociaciones con mortalidad y varios indicadores de salud en cohortes de población. Estudio de PhenoAge.

GrimAge y GrimAge2: interpretar el riesgo con contexto

GrimAge, publicado en 2019, utiliza señales de metilación relacionadas con proteínas plasmáticas y exposición acumulada al tabaco. Se combinaron para predecir supervivencia en cohortes con seguimiento. La aceleración del reloj se asocia con mayor riesgo en esas poblaciones; no permite señalar la fecha de fallecimiento de una persona.

GrimAge2, publicado en 2022, incorporó señales relacionadas con proteína C reactiva y hemoglobina glicosilada, vinculadas a inflamación y metabolismo de la glucosa. Su validación incluyó más de 13.000 muestras de nueve cohortes. Estas señales estimadas desde el ADN tampoco sustituyen la medición directa de esos parámetros en sangre. GrimAge y GrimAge2.

DunedinPACE: a qué ritmo cambia el organismo

Este reloj procede del Dunedin Study, que sigue a personas nacidas en 1972 y 1973 en Nueva Zelanda. Los investigadores observaron durante dos décadas la evolución de 19 indicadores de varios sistemas y utilizaron esa trayectoria para desarrollar una estimación del ritmo de envejecimiento a partir de una muestra de sangre.

Un valor cercano a 1 representa aproximadamente un año de cambio biológico por año cronológico en la referencia del modelo. Un 1,10 indica un ritmo estimado un 10% superior a esa referencia. No significa que una persona vaya a vivir un 10% menos. Desarrollo y validación de DunedinPACE.

OMICmAge: la línea de investigación vinculada a Harvard

OMICmAge se desarrolló con participación de investigadores de Harvard Medical School, Mass General Brigham y otros centros. El artículo revisado por pares se publicó en Nature Aging en febrero de 2026.

El trabajo partió de datos clínicos de unas 31.000 personas del biobanco Mass General Brigham para construir EMRAge, una medida relacionada con mortalidad. En un subgrupo de 3.451 personas se integró información molecular para desarrollar los modelos de metilación. La validación incluyó las cohortes TruDiagnostic, con 14.213 participantes, y Generation Scotland, con 18.672.

OMICmAge combina señales de metilación que sirven como aproximaciones a información de proteínas, metabolitos y parámetros clínicos. Puede calcularse desde metilación, aunque su desarrollo incorpore varias capas biológicas. Mostró asociaciones con enfermedades y mortalidad. Su utilidad para decidir tratamientos en una persona requiere validación adicional. Estudio original de OMICmAge.

Qué están aportando los estudios más recientes

SystemsAge, publicado en 2025, estudia once dominios fisiológicos a partir de metilación en sangre, entre ellos los sistemas cardiovascular, renal, metabólico e inmunitario. Ayuda a investigar por qué el envejecimiento puede ser desigual entre sistemas. Sus estimaciones no equivalen a medir directamente la función de cada órgano. Estudio de SystemsAge.

Otra línea busca mejorar la estabilidad mediante componentes principales, identificados con las letras PC. Un estudio de 2026 comparó 18 relojes y encontró buena reproducibilidad técnica en muchos de ellos, pero menor estabilidad entre extracciones realizadas en condiciones biológicas diferentes. Comidas, estrés y cambios en células inmunitarias podían influir. PCGrimAge y SystemsAge estuvieron entre los modelos más robustos en las condiciones estudiadas. Estudio de fiabilidad técnica y biológica.

En agosto de 2026, un análisis de Nature Medicine comparó 16 relojes en 51 estudios de intervención. Los modelos relacionados con mortalidad o ritmo de envejecimiento, especialmente algunas versiones con mayor fiabilidad, respondieron de forma más consistente. El resultado dependió del reloj, la intervención y la población. Estas diferencias ayudan a diseñar ensayos; todavía falta demostrar cuándo un cambio del reloj puede sustituir a un resultado clínico relevante. Análisis de intervenciones de 2026.

Qué ocurre cuando cambiamos hábitos o intervenimos

En CALERIE, 220 adultos sanos sin obesidad fueron asignados a restricción calórica o alimentación habitual durante dos años. El análisis de metilación encontró una reducción media de alrededor del 2–3% en el ritmo medido por DunedinPACE, sin cambios significativos en PhenoAge o GrimAge. Las respuestas individuales se solapaban ampliamente. Ensayo CALERIE.

Un análisis posterior de DO-HEALTH, publicado en 2025, estudió 777 adultos mayores durante tres años. El omega-3 produjo cambios pequeños en varios relojes; la combinación con vitamina D y ejercicio mostró un efecto aditivo en PhenoAge. Algunas estimaciones equivalían a 2,9–3,8 meses en tres años. Estos resultados no demuestran por sí solos que un suplemento prolongue la vida ni justifican recomendarlo a todo el mundo. Análisis DO-HEALTH.

Qué precisión tienen para una persona concreta

Hay tres cuestiones diferentes: acertar la edad cronológica, reproducir una medición y predecir salud futura. Un reloj puede funcionar bien en una y tener limitaciones en otra.

Por ejemplo, si un resultado baja de 52 a 50 años, debemos conocer cuánto varía esa prueba cuando se repite, si se utilizó el mismo laboratorio y versión, y si las condiciones de extracción fueron comparables. Ese cambio aislado no basta para afirmar que todo el organismo ha rejuvenecido dos años.

También importa la población en la que se validó el modelo y si se utiliza sangre, saliva u otro tejido. Una asociación estadística con enfermedad no demuestra que modificar el resultado vaya a prevenirla.

Cómo encajan en una valoración de longevidad

En consulta, mi prioridad es que la información nos ayude a conservar función y prevenir enfermedad. La presión arterial, la función renal, la analítica metabólica, la composición corporal, la fuerza, la capacidad aeróbica y la valoración vascular ofrecen datos que podemos relacionar con decisiones concretas.

Un reloj puede añadir una pieza si responde a una pregunta útil. Lo interpreto junto con la historia clínica y la evolución de la persona. La elección de una prueba o de un seguimiento debe depender de su fiabilidad, sus límites y de si el resultado puede cambiar una decisión.

Antes de hacer una prueba, merece la pena preguntar qué reloj utiliza, para qué se validó, cuánto varía al repetirlo y qué haríamos con un resultado alto o bajo. El objetivo es seguir viviendo con capacidad, autonomía y salud.

Dr. Diego Rodríguez Ortega · Temporis
Actualizado el 23 de septiembre de 2026. Información para pacientes; la indicación y la interpretación de estas pruebas deben individualizarse.

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